LIBRO 1º.
Publico en este blog cuatro libros de poemas, titulados respectivamente, Halterofilias leves, Labios contados, Dientes y Qaprichos.
El material procede tanto de obra publicada como inédita y, por el mero hecho de hacerlo público, doy por obvio el derecho de cualquiera a copiar, pegar y citar donde mejor le parezca, excluyendo, obviamente, el uso comercial.
Sólo ruego a los lectores que acrediten la autoría: © Alberto Caffaratto Ladoire, Madrid, 2021.
LIBRO 1º.
HALTEROFILIAS LEVES
ÍNDICE
1 Capilla Sixtina
2 El faro (Costa de la muerte)
3 Casos perdidos
4 Nada que declarar
5 Temperaturas
6 Como merezco
7 Materia gris
8 Materia oscura
9 Voluntariado, órdenes
10 Plantas carnívoras
11 Maderos
12 Alamedas
13 Como norias
14 Espejos
15 Tiempos tibios (viacrucis)
16 Torpezas
17 Tanto de Tántalo
18 No es que atardezca...
19 Van trabajando...
20 Álbum
21 Botánica para párvulos
22 Cansado
23 Cuando la noche...
24 Movimientos
25 Hombre
26 No es poco...
— vidente ciego —
mientras tendía su índice, aterido
3 Casos perdidos
4 Nada que declarar
5 Temperaturas
6 Como merezco
7 Materia gris
8 Materia oscura
9 Voluntariado, órdenes
10 Plantas carnívoras
11 Maderos
12 Alamedas
13 Como norias
14 Espejos
15 Tiempos tibios (viacrucis)
16 Torpezas
17 Tanto de Tántalo
18 No es que atardezca...
19 Van trabajando...
20 Álbum
21 Botánica para párvulos
22 Cansado
23 Cuando la noche...
24 Movimientos
25 Hombre
26 No es poco...
1 CAPILLA SIXTINA
— Apártame la luz
no sean las aguas
desháganse lo inanimado y lo sintiente
no sean las aguas
desháganse lo inanimado y lo sintiente
llévate el hambre, el grito y tanta espada
acábame la sed
no a los deseos
no des lugar a verbos ni a razones
aleja el beso
no sea la carne más
concluya el tiempo
y todo en nada y basta se diluya —
Dijo el suicida, suplicó Adán
no a los deseos
no des lugar a verbos ni a razones
aleja el beso
no sea la carne más
concluya el tiempo
y todo en nada y basta se diluya —
Dijo el suicida, suplicó Adán
— vidente ciego —
mientras tendía su índice, aterido
hacia el de Buonarroti, que furioso,
peor que un hacedor o un omnisciente
pagado de sí mismo, vengativo
irresponsable, sordo, equivocado
— a mano armada —
— a mano armada —
la muerte lentamente le insufló
mientras sañudamente lo creaba
mientras sañudamente lo creaba
2 EL FARO
(Costa de la muerte)
Cumplo el trabajo seriamente
apago el faro
Después, al tiempo calculado, un barco cruje.
Disciplinadamente ahogo los náufragos que puedo
e incauto todo aquello que es preciso
Disciplinadamente ahogo los náufragos que puedo
e incauto todo aquello que es preciso
— los caminos del pan son infinitos —
Tomo mi diezmo y entrego escrupulosamente lo pactado
Reyes, obispos y sargentos
asalariados, médicos
la esposa, el padre
el acomodador
amigos
miden severamente las monedas
franquean puertas y brazos
predican días dichosos, sosegados
besan
Serenidad y paz
mundo ordenado
prados y asfaltos en su lugar debido
ritos y hechos
Amo este diezmo y lo recuento agradecido
Después bebo tisanas de pulmones
voy al colmado, cornucopia y cuerno
y con el tique bendecido
adquiero escalofríos preprogramados
vídeos y vacas troceadas
pan, pentagramas, peces
y me intercambio móviles con los que sé mis pares
para después poder dormir calmado
envuelto entre justicias satinadas
y al madrugar me atildo
para desayunar sangre con leche y cruasanes
para seguir cumpliendo seriamente este trabajo
o lo sagrado
Apago el faro...
3 CASOS PERDIDOS
—Quisiera ser de un material
que aguante las distancias, las medidas,
no esta debilidad que necesita
constantemente un ojo, un brazo
una palabra,
que busca abrigo
Quisiera ser el creador, no lo creado,
ser de titanio
el material de nombre más fanático y hermoso
ser de una vez en bloque, sin fisuras
saber de persistencias, no de nubes
y convertirme en sólido, no en humo
ser de titanio
el material de nombre más fanático y hermoso
ser de una vez en bloque, sin fisuras
saber de persistencias, no de nubes
y convertirme en sólido, no en humo
De lo contrario,
precisaría existir sólo en espíritu
—toda una eternidad, si es que es posible—
Rogaba con unción un pálido primate moribundo
dispuesto a no avenirse en modo alguno
al acusado aumento de desorden
presto ya a sobrevenirle
No hubo respuesta.
La humana condición no da sorpresas.
Indiferente, siguió desenredando la entropía
—Que pase el próximo—
Se oyó por fin al fondo, en la escalera
Iba aterrado, herido, helado
coceando
solo
Parecía un hombre
4 NADA QUE DECLARAR
Nada que declarar, agente,
las horas fueron muchas
y algunas, la verdad, harto lujosas
por las que ya pagué — ciento por una —
sus tasas abusivas
(traigo el recibo aquí, mire estos ojos)
pero otras tantas más
no las querrá saber de ningún modo
su saldo está sin dientes
y nadie me ingresó
por ser indeseables y onerosas
un céntimo de luna
una sonrisa, un óbolo
En cualquier caso,
las fui perdiendo todas igualmente
comprobará que vengo bien desnudo
no traigo aquí ninguna que mostrarle
regístreme, revise.
Espero órdenes
Nada que declarar, agente,
estos baúles que flotan aquí cerca
esconden levedades, ligerezas
algún vacío solemne, un alfabeto
ondulaciones que apenas son sonidos, imágenes y bruma;
cargan recuerdos
más la electricidad veloz de las ideas,
radiofrecuencias, química
que aporto como muestras sin valor
ya caducadas
Compruebe, por favor, que en realidad no pesan
observe, ábralos, ¡palpe!
de no poder entrar, los dejo fuera
Nada que declarar, agente, le repito
tan sólo esta memoria gaseosa
urgida en ignorar, en olvidar, en ser delgada
aporto el mínimo de física que configura una persona,
son radiaciones, aunque me asesoraron
y sé que no devengan tasa alguna,
es más, si usted me lo confirma, huelgan
Nada que declarar, insisto,
perdón, sólo esta nada
que va apretando del cuello hasta el zapato,
compaña asible, razón cabal de esta visita
pues tengo bien sabido que en el limbo
con ella debo entrar y acariciarla
que así está señalado
y que es obligatoria tal práctica en su reino
pues estas son sus reglas y su constitución
que afirmo conocer y que no sólo acato
es que me gustan
Permítame pasar, agente, o volveré mañana
después, antes y ahora
sin planes ni intención
sin pausas, aspavientos o demora
porque regresaré constantemente
con todo el tiempo a secas, diluido,
el de este calendario que me unciera,
— quién sabe quién —, al cuerpo
en la hora de nacer y que aún arrastro,
que traigo bien tachado
según sus propias normas
repleto y sonriente, pavoroso
censado y devastado
sin fechas hacia atrás y sin futuro
cumplidamente inútil, concluido;
quiero arrancármelo, ignorarlo
por eso debo entrar, lo necesito
Sólo la nada me acompaña, agente
soy un caso evidente
de los que deben admitir en cualquier limbo
permítame pasar, se lo suplico
Tengo que entrar a descansar, agente
a descansar de usted, de mí, del tiempo
de la necesidad y el azar denso
del cuerpo, del cambiar, de los relojes
del ser y del estar
del odio, del amor, del sufrimiento
de todos los recuerdos — con su olvido —
de cada atardecer y cada hueco
de lógica y canción, ambas hoy grumo
del fuego de los pasos, de su peso
y del besar también, más de los sueños
de todos los contrarios abolidos
y de los conjugados asimismo
y de otros muchos casos más
que ya no mentaré, por no aburrirlo
Permítame pasar, agente
Del modo de salir ...ya trataremos
5 TEMPERATURAS
Nací caliente
de niño fui templado
de joven me entibiaba y daba gritos,
un hombre hoy que se ha sabido frío
y que será un anciano helado
Pero en los pasos
calor y fuego siempre
los brazos esparcidos
6 COMO MEREZCO
Marcho con mis edades paso a paso
— parcas crecientes —
como testigos sordos
de todo aquello habido, y luego humo
más que del brazo, prendidas de los párpados
de los que van tirando como un peso
Voy con la huella de la amada conversando
pues aunque ida por propia voluntad,
no por la muerte,
nada me impide el describirle el día
— como merezco —
a la sombra interior de mis naranjos
Del brazo del pasar, del transcurrir, del concluyendo
del poco y del moler certezas duras
resisto en mi sañuda compañía
al socavar del calendario que da y quita
a la destitución de los ensueños
y a un tiempo flaco, obvio y siempre menos:
este rocín tullido y ebrio del que cuelgo
que carga la escasez de lo preciso
7 MATERIA GRIS
Materia gris
telar fugaz de los deseos
constancia ensimismada
urdimbre para armar cosmos y besos
sustancia sutilmente iluminada
telar fugaz de los deseos
constancia ensimismada
urdimbre para armar cosmos y besos
sustancia sutilmente iluminada
Materia gris contra materia oscura al fondo
— algún matiz de luz, la diferencia —
el nombre que ella misma le asignara
a lo que no es estrella
a todo su ignorar
a la distancia
Materias ambas
sutiles por volar, finas, delgadas
mas las pensó la gris
en su prisión de hueso y de carcomas blandas
en el jardín occipital
donde engendró crisálidas:
su fuerza del nombrar, del poseer
¡urgencia de alas!
Tareas donde la gris tanto destaca
soplido pertinaz
capacidad de azul
materia tercamente emocionada
8 MATERIA OSCURA
— ¿Hay algo más ahí fuera, ahí dentro? —
Toman los sabios
sus destemplados medidores de vacíos
de pájaros y esferas, de esqueletos
relojes, lentes, prismas, reactivos
y sus tijeras químicas y serias,
miden su soledad frente a la muerte
escrutan la amalgama de la vida
como cualquier mendigo
revuelve maldiciendo en su cloaca
sus destemplados medidores de vacíos
de pájaros y esferas, de esqueletos
relojes, lentes, prismas, reactivos
y sus tijeras químicas y serias,
miden su soledad frente a la muerte
escrutan la amalgama de la vida
como cualquier mendigo
revuelve maldiciendo en su cloaca
Rebuscan tercamente unos y otros
en el caldero hirviente de los días
en el indigerible guiso de la duda
— ¿Algo de más sobre el ayer,
sobre el mañana qué,
algo de nuevo? —
Materia oscura
Que algún excavador intuya otro destello
en un silencio aún más espeso agazapado
que quepa discernir y convertirlo en nuevo ¡eureka!
que una voluta más
u otra espiral de tuerca o humo
añadan más eones al reloj, nuevos enigmas
dotados de sabor y hasta de encanto
que otra negrura más a tamizar
brote impensada
en la mixtura densa de lo opaco
que alguna incertidumbre
se clave en la razón y la deshaga
que lo sabido sea ignorancia
para que algún matiz adicional de teoría
permita imaginar un saber nuevo
o desgajar más conocer del fondo oculto
de poco importará mientras un hombre
deba matar a otro o lo precise,
mientras persiga un imposible o un sueño,
pueda llorar por unos ojos que no estén
por ser un pájaro, un corsario o en vuelo;
cuando por unos versos nada más
por un pequeño Dios
un labio, una moneda, un duelo
proponga el renunciar al mundo
o el destruirlo
Seres extraños...
— “¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?” —
Persiste el consabido nudo al fondo,
ingenio amargo,
en el deseo y la muerte
siguen imperturbables las fronteras
— donde su siempre —
con su fijeza antigua y su cansancio
ingenio amargo,
en el deseo y la muerte
siguen imperturbables las fronteras
— donde su siempre —
con su fijeza antigua y su cansancio
El mismo miedo aún
atisba tembloroso al otro lado
Sigue creciendo
esta escalera inacabable, hermosa
que comenzara Adán no obedeciendo,
la que los tercos de Caín vamos subiendo
para al final colgar de ella
aullando
enormes
y después cayendo
9 VOLUNTARIADO, ÓRDENES
Me atengo a este sinfín de números, de cifras
de ojos más que cárceles
o gritos
que escoltan como lanzas
como letras, como timbres...
que marcan el camino aconsejable
del cual no hay que salir
pues en sus márgenes
esperan otras lógicas más torvas
sedientas igualmente de mi insomnio
y aún más cuarteleras e indicantes,
taxativas
que escoltan como lanzas
como letras, como timbres...
que marcan el camino aconsejable
del cual no hay que salir
pues en sus márgenes
esperan otras lógicas más torvas
sedientas igualmente de mi insomnio
y aún más cuarteleras e indicantes,
taxativas
Los índices, los números, las cuerdas
— voluntariado, órdenes —
que son el río templado de pechos, de caderas
de lenguas turbias, claras e incesantes
que gritan ¡numeraos! ¡amad!
¡sacrificad en este altar al Dios de los humanos!
en estas ingles y estos verbos y tornillos
y luego retiraos a las camillas y formoles
de aquel suburbio tan próximo al amor
que es el olvido
donde obediente extiendo el brazo
con celo militar en los desmanes
del ir amando tanto y todo
y me numero con voz clara
y avanzo el paso necio al frente
poniendo seriamente la mano en lo que debo,
la lengua, el alma, el ojo, lo indecible
Cada mañana, la voz del uniforme
me arrastra sonriente, encadenado
hasta el lugar donde reparten la tarea
el día a día
los números y besos
y un porvenir ardiente o plúmbeo, el censado,
hasta la casamata
donde se rifan más recuerdos de futuro,
cuerpos y almas, dientes
horas con código de barras
y esta legión brillante de fusiles,
de hojalatas apiladas
Un oficial panzudo, sudoroso
oculto tras sus gafas de verdugo,
quizás Yahvé,
tal vez un Dios cualquiera de esta zona
o una divinidad menor,
un secundario,
grita mi nombre claramente, mi destino,
mientras me entrega bostezando el abrelatas,
el listado
para seguir después llamando a otros.
Gente de orden
10 PLANTAS CARNÍVORAS
Detrás de los quizás
que van tupiendo tenazmente
la ensoñación fugaz que son los días,
cuando el azar no reordena
sino sencillamente pudre
alguna planta más de la espesura
con todo su ramaje de jornadas
de cuerpos, de indigencia y de fervor,
de más tarea
que van tupiendo tenazmente
la ensoñación fugaz que son los días,
cuando el azar no reordena
sino sencillamente pudre
alguna planta más de la espesura
con todo su ramaje de jornadas
de cuerpos, de indigencia y de fervor,
de más tarea
advierte una vez más el jardinero
— alma de abono —
cansado, sudoroso
con las aperos de podar desportillados
y ante los ojos siempre selva a doblegar,
siempre trabajo,
que sus mimados troncos del seguir
y las extrañas plantas del después
— con sus turgencias —
de cálices repletos de escasez
llenos de pocos
que crecen perezosamente en las hileras,
cuando la primavera, al fin,
haga eclosión y lo disponga,
regalarán una vez más sus pródigas cosechas
de más semillas de lo igual
de otros tal vez, de los quién sabe,
nuevas marañas
que crezcan explosivas en los tiestos
expuestas nuevamente al porvenir
y al albedrío tan repetido
del círculo de años
de las lluvias
de las podas
y de lo mismo
11 MADEROS
“Rompe cada ola dándose importancia
mal mirado, el mar es una redundancia”
(Javier Krahe)
El capitán escruta circunspecto los bajíos
teme surcar, una vez más, lo conocido
—Trazar nuevas derrotas...
¡Absurdo oficio el mío!—
— ¿Quién sabe cuántas veces
erré el mismo camino?
Lo que eran puertos nuevos
no son más que los mismos
bocanas, faros, playas
tormentas y espejismos
cortantes y resacas
sondear viejos abismos... —
— Mañana otro naufragio
o un maremoto digno,
después vendrán la calma,
un duelo, otro abordaje
el mar... ¡Qué paroxismo! —
Ensombrecido, escueto
nombró y numeró estrellas
pensó sirenas, nudos,
fosforescencias, nieblas...
Sumido en sus recuerdos
se ensimismó en la estela...
En esto, un hosco escollo
la lógica o su sino
usuales e implacables
rajaron las amuras,
hundieron su navío
** *
Asido a su estadística,
a un madero
el capitán hierático
estoico y habituado
mirando al horizonte
salmodia como un rezo:
—¡Qué iguales los naufragios
las balsas y los leños
qué iguales son los barcos
qué iguales los océanos
qué igual este cansancio
qué iguales estas olas
al viento y a los besos! —
** *
Ya cerca, otro navío
le trae la salvación,
la ropa seca,
un camarote mínimo
donde empezar de nuevo
a urdir nuevos periplos.
— Soñé con salvamentos —
se asombra el capitán desde su sueño
desde el ahogo y hábito y designio
de transitar otras corrientes
de sortear nuevos bajíos
desde el ahogo y hábito y designio
de transitar otras corrientes
de sortear nuevos bajíos
— Sólo navego —
Anota imperturbable el capitán en su cuaderno
12 ALAMEDAS
!Qué larga esta alameda de la nada
y qué erizado está el camino
de bocas, de cristales, de miradas
como sirenas fatuas, clamorosas
que empuñan esperanzas y me llaman!
Por este pedregal de caras
tan afilado de tacones boca arriba
que no cabe evitar sus navajazos,
parece no haber nadie
que quiera comprender la campanilla
este capuz
las vendas que no son un atavío de moda
sino el estigma de la lepra que tímida y constante
presiente llamaradas
a las que vuelvo el cuello, este deseo, el alma
para después, anonadado, dar la espalda.
Porque es bien ardua la burbuja de silencios que nos cubre,
atemperando fierezas ya vencidas,
como tan hondo e indescifrable es el volcán de la jornada
que escupe frías lavas de ropajes, de tabaco
y de perezas contrariadas
para enfundarse el cuerpo cada día
según dictados de reloj y calendario
— rosario de la aurora —
con una agenda prieta en la quijada
y un tráfico que impide llegar puntual en la mañana
a cada ejecución que si no estás, no se celebra
Transcurro sin razón, sin conclusión, sin causa,
mosca engolada,
batiendo alas ficticias
y calibrando el mundo sin sistema
pues sólo tengo pies que no caminan
no regresan
por la alameda lívida, grotesca y asfaltada
13 COMO NORIAS
Las seis, las tres, las once
tantas iguales, como norias,
perdida hoy la secuencia y sus razones,
ayer como otro luego, y ya mañana
o un ya veremos...
Entremezclar lo por saber y lo sabido
tan comparables y mutantes
y en cualquier caso en fuga, en aspereza,
lo en ciernes hoy, mañana sombra y transcurrido
ya un imposible o un duelo
que ahora no es aún prendido o en carne
y luego es simplemente el fuese o como siempre,
vértebras rotas
Barajar noches
el siete, el dieciséis, otras sin fecha
indistinguibles, arduas
un ojo, un brazo,
una caricia, una coraza, un grito,
campos tan llanos y descritos, nulos.
Futilidades, días
Dura esta almohada o ábaco intranquilo
tarea flotante
concentración del día en segundos
y el resto, meses, siglos o qué importa,
caducos los relojes, los calibres
con la elasticidad de sus minutos cortos, largos,
labor de marcapasos, poso, espuma
al par que anda segando un calendario tan robusto
y riguroso y muerto
¿Mañana igual a cuál ayer ya recorrido
junto al después, sin duda ya sañudo,
quizás anteriormente habido o sido
y aunque descrito o no, sí despiadado?
¿Cómo besarte así... y que sea cierto?
Mono desnudo
amor
fe de tarántula
14 ESPEJOS
Hoy al espejo asoman más que nunca soledades,
y a esta venda rota de la piel, a este cercado
— que es este escribano que se mira —
apenas les retorna el seco azogue
una luz mínima o algún destello opaco
de todas las ausencias apiladas
que a este fulgor simétrico y de vidrio
acuden claroscuras como sombras,
como quejas, como clavos
y a esta venda rota de la piel, a este cercado
— que es este escribano que se mira —
apenas les retorna el seco azogue
una luz mínima o algún destello opaco
de todas las ausencias apiladas
que a este fulgor simétrico y de vidrio
acuden claroscuras como sombras,
como quejas, como clavos
En el rigor de la mirada
vista de frente en esta lucha paralela y fría
contra el cristal del implacable objeto que la juzga
— el que no duda —
se yergue lo vivido entre los párpados
en fotogramas fieros y en índices rampantes:
los páramos, los hielos, los desiertos
que a cambio del amor me fueron dados;
y en estos ojos míos que se vigilan
no atisbo más que sed
y estas certezas rudas
que los cierran
Ante el cristal feroz
frente al espejo impune
por tanta luz escasa y retirada e ida
no alienta hoy una llama — o su rescoldo —
que justifique el día,
algo que crezca
y no deseo ver más estos escombros
este fulgor tan azulmente oscuro que se mira
esta caligrafía de arruga y barro y sal
y desvivida
15 TIEMPOS TIBIOS
(viacrucis)
(viacrucis)
Viene ostentando una herida en el costado
impone quedamente las manos perforadas
presenta una corona, la sangre, las espinas
indica incluso que el gran madero pesa
impone quedamente las manos perforadas
presenta una corona, la sangre, las espinas
indica incluso que el gran madero pesa
— Le niegan la piedad y la sonrisa —
Un índice, un teléfono, un blindado
un rutinario par de bofetadas
Queda incautado
La foto, el oficial, la reja,
un abogado transparente.
Del techo cuelga una bombilla inacabable,
quema
Hombres de fe, funcionariado
peritan con sistema sus costillas y renglones
Espera sin reloj y sin paisaje
En la pared agrietada concibe llanamente
los hechos y las cosas
¡Algo de agua!
un alarido.
El patio de los hombres en suspenso no es espacio,
así le consta
El patio de los hombres en suspenso no es espacio,
así le consta
Es presentado a un juez descolorido
Dictámenes, al cabo, dan fe de su cordura.
Queda exculpado
— Firme usté aquí —
Le entregan el bolígrafo, el mechero
su foto, la del niño, la cartera
— Vaya con Dios
y tápese esas cosas,
o póngase una venda —
Toma la cruz
y va tímidamente en busca de una cuesta
pregunta por las señas de un Calvario
y va tímidamente en busca de una cuesta
pregunta por las señas de un Calvario
— Trabajo en procesiones
si no hay inconveniente, me descalzo —
Deja patente que el gran madero pesa
asciende en buen silencio
perfecto el sufrimiento
sin queja en el martirio
Suda sangre
Lleva un certificado judicial en el bolsillo
que afirma que vivimos tiempos tibios
indefinidamente quietos
casi impíos
16 TORPEZAS
Miró un cartel que lo ignoraba o no desde su clavo
manchó con calderilla una baldosa
cantó bajó amenazas la letra de un recibo
bailó con el aspirador que se agitaba
Besó el marco evacuado de un retrato
y al cuello se anudó un collar de documentos
que primorosamente urdió, compró y se enjaretó
con años de trabajo, de profesión y unción
con eficacia
Pensó también que un buen abrigo gris
que un pantalón, que un cinturón azul
que un buen chaleco o un velo de estupor le convendrían
Comió en el tocador, sangró en el comedor
llegó hasta un estertor sutil, de nota alta
eyaculó en el cobertor
cubrió desde el sopor
su estado laxo, opaco, atardecido
veló, rogó, rumió más y mejor
rugió y bramó
se recompuso al fin
y supo hacerse recto, decidido
Creyó en el proponer
pensó un esfuerzo
se revistió de calle, hizo un silencio
de asfaltos, de neón, de bulevar se vio gastado
besó con esbeltez dos adoquines
y se adornó con una luz de media tarde, promediada,
calzó largos raíles de tranvía
se puso un prendedor con dos esposas
que no sabía llevar si en el ojal o en la muñeca
— quedando la cuestión sin resolver hasta más tarde —
dejó un ojo pendiente, otro dudoso
y regresó de nuevo hasta el ladrido
a ensortijarse el pelo con un anillo opaco
bañado en las verdades que él mismo se compuso
que no logró entregar a quien jamás se fue de ningún modo
...y ya no estaba
Entonces le atacó un no sopor dentro del sueño
mas no lo interpretó como debiera
y se negó tres veces más bajo la ducha espesa
de aquel llorar casi casual que hacía esa tarde
mas no lo interpretó como debiera
y se negó tres veces más bajo la ducha espesa
de aquel llorar casi casual que hacía esa tarde
Después, compuso espuma y sudó sangre
se vio desde su propio pájaro
y no logró de ningún modo
el improbable acuerdo con sí mismo que antojaba
** *
Tranquilizado al fin,
ya sosegado, sólido, conciso
dispuso el algodón y la mordaza
la cuerda y las esposas
el taburete, el nudo
Miró la obra bien hecha
y preparó el escrito al juez
— como es canónico —
Se dio un corto minuto
saltó, pataleó
supo el vacío
y deglutió por fin su última luz
con lágrima y chirrido
saltó, pataleó
supo el vacío
y deglutió por fin su última luz
con lágrima y chirrido
mas cedió el clavo
Maldijo al fabricante y al martillo
y quedó insulso, dolorido
Pero no supo resistir la tentación de comer algo
la de acudir al cine, al sexo, al híper
a visitar a unos amigos
al trabajo,
de persistir inútil, torpe, inacabado
humano
Poco —dirán—, tal vez
pero bastante
17 TANTO DE TÁNTALO
Del cero hacia la nada
a saltos
en series de equilibrios
un hijo
un beso
los ojos claroscuro
a saltos
en series de equilibrios
un hijo
un beso
los ojos claroscuro
¡Qué cotidiano el infinito!
los días y las ventanas
el peso de los pasos
el sonreír anfibio
¡Tanto de Tántalo!
... extendido
tan grave el desaliño
la profesión del frío
la encrucijada y el crujido
¡Tanto prendido!
por más que un círculo vidrioso
impío
encierre cada línea
cada balcón y mano
el día con el discurso
el pan y la saliva
la uña o la caricia
y arranque y delimite y saje
Así...
tanto de Tántalo
y anfibio
y nada
y cero
sin día, ni mano ni discurso
en el más doloroso entender del equilibrio
desaliñado y frío,
todo crujido y sal,
persisto cuerdo en el rascar fructífero del vidrio
Que la renuncia no sea todo el paisaje
18 NO ES QUE ATARDEZCA...
No es que atardezca, acaba.
Enfrente encienden luces frías, blancas
o torpemente anaranjadas,
será que saben que la noche tarda.
Un árbol verde sucio, medio tapa
Yo quedo oscuro
la noche dura larga
Quizás, vendrá la madrugada...
** *
Va amaneciendo, empieza.
Enfrente apagan luces,
el árbol verde sucio medio tapa
La fe es la responsable de este día
pero inculpamos siempre a la mañana
Y dura el día...
Mas, finalmente,
no es que atardezca, acaba
** *
Irrita tanta fe tan despiadada
la disciplina de metal
camisa blanca en la alborada
19 VAN TRABAJANDO
Diariamente equivocadas
la izquierda y la derecha
— mis manos, digo —
van trabajando
la izquierda y la derecha
— mis manos, digo —
van trabajando
Una buscó, tocó de menos, lo supo tarde
ya no era el caso
y aunque desafiada
— cree Tomás, cree, bébete el mundo —
más dura que el metal, encallecida
estúpida y un hombro levantado
dijo que no y se escudó en un guante
tan grande como un piso,
una mensualidad o un ya veremos...
La otra, ensimismada, con toda la dulzura
que posaron las edades en sus yemas
acarició siempre de más...
y la mordieron
No supo discernir qué hacía tan mal
qué nunca, qué al revés y qué en exceso,
vagó confusa
con su pulgar en blanco, analfabeto
y el índice de luto o gancho útil
donde colgar la duda o el desaliento,
la palma boca abajo, adusta, en duelo
Hoy viajan ya las dos entremezcladas
cambiando sus papeles cual coristas,
ambas se hablan
tomando indistinguibles las monedas
transitan cada hoy hacia el futuro
en equilibrio absurdo sobre las puntas de sus dedos
— pies improbables —
llevándose el sustento, o almas, a la boca
mientras, nominalmente,
creen lo que hacen, piensan
y prefabrican lógicas robustas
bien funcionantes
que ayudan a orinar en las paredes
a secuenciar poemas
o a armar el camión bomba
que pueden ser dos ojos en la tarde
Después, para el descanso, si es posible
se dan el nombre y santo y seña y coordenadas
ciencias y letras (pues todo lo desean)
tachan el día
— y en él queman incienso, y sacrifican —
porque desaforadas me crecieron
y yacen próximas
tan imperfectamente iguales e intranquilas
secándose jornadas mutuamente
acompañadas, solas
sean dos, o cuatro o con dos dedos
aquellas otras manos invitadas, laboriosas
con quienes se intercambian elegantes
pulsera, anillos, huellas, muñequeras
esposas, guantes, puños y dedales
se adornan con reloj o gesticulan,
ponderan manicuras
o admiran el color tan acertado
de tantas uñas huéspedes
...que llegan
Siguen perfectamente equivocadas
tumultuosas
crujiendo las falanges
la una a estrangular, toda sistema
la dos como Tomás
— vamos palpando —
usando la sonrisa
en ocasiones más que los nudillos
que emplean tan pocas veces
...y debieran
Equivocadas, cómplices, constantes
me basta una ojeada y... ellas se ríen
las meto en el bolsillo... y yo no he sido
Van trabajando
opinan disconformes, al unísono
cantan y juegan, sueñan
Hacen de más, de menos...
Ruedan
20 ÁLBUM
Vivir, álbum de anillas,
tejemaneje de renglones
incertidumbre impenitente
de días recolocables, similares
Un largo corregir tan insistente
para negar dos veces, tres
cada regreso al punto de partida
tachar cada renglón y reexhumarlo
limar cada cadencia
y dar por bueno el día
cuando ya pesa suficiente
Y conocer después, pero ya tarde
que la jornada era un cadáver
que íbamos velando
felices, transitivos,
mientras marchaba de estar siendo,
de haber sido, a no ser nada,
a refugiarse en un cuaderno
en un herbario, un álbum,
y a congelar lo que fue carne con sentido,
llena de arpegios, de ardor y de segundos,
en plata y sílice y peróxidos
de estos osarios corpulentos
a los que dimos en llamar fotografías,
reproducciones, redes, vídeos...
Lo único lleno, es más,
este parterre de sarmientos
este oneroso jardín de siemprevivas
este balcón cuajado de amoratados pensamientos
21 BOTÁNICA PARA PÁRVULOS
En flor,
de las ramas del árbol del olvido
penden carnosos
los frutos del recuerdo
Pujantes y en sazón,
de las ramas del árbol del recuerdo
cuelgan los frutos del olvido
Un niño va metiendo en un cubito
sus semillas esparcidas por el prado
— Mamá, mamá...
¿Puedo ponerlas en un vaso? —
— Claro, mi amor,
verás qué hermosas son
las flores del árbol del futuro —
22 CANSADO
Cansado de este juego
de este rodar del mundo sin mi acuerdo
de cada parte mía discutiendo con su otra,
cansado de estos brazos que me piden
y de estos labios míos que exigen
— todo o nada —
completamente ciegos, nuevos, niños
carne constante donde surtir nuevo latido
voracidades
ansiosos de abarcar, y de palabra
toda ignorancia de cuánto otros resortes
— más inflexibles y más torvos —
esos que recriminan o que escriben
ya se temen
Cansado de dictármelo a mí mismo
a otras, a otros
parejamente ciegos,
anclados a este barro que nos tupe
cansado de los labios tan brillantes,
de tantos brazos laborales
competentes
aspas
mientras el tiempo rebana hoy las rodillas
después las ingles e inmediatamente el pecho
y el cuello aún insaciable que se alza
consciente de los brillos, no del hacha
sobre estas manos torpes e incesantes
fatuas
que creen tomar sus mundos para siempre:
la posesión, el orden,
disposición de las monedas,
todo el paisaje,
ellas...
Y entonces, todo el cuerpo enloquecido
que ama y suda
y luego llora y ruge y bufa
...y nada
23 CUANDO LA NOCHE...
Cuando la noche cala la navaja e incita
y cerca e impide entre los adoquines despiadados
cuando los viejos se golpean con las aristas de la aurora
o en esos ojos siempre desiguales
que anuncian uno nada y el otro una partida
cuando los charcos dignos y amarillos del vómito de un hombre
cuando entre las fachadas diagonales, desplomadas
al hilo de un regreso, después de cada paso
no viene ya el siguiente, sino el dudar alterno y repetido;
tras el derribo,
con su cortejo plúmbeo de incertidumbre y ruina,
cuando el aullido
cuando paseas del talle de la escarcha
cuando cubierto por la reptante bóveda de cada división
sin resto y sin futuro se aprieta el hueso, el paso
y se acaricia la cadena
con su collar cortante de espadas imperfectas;
y cerca e impide entre los adoquines despiadados
cuando los viejos se golpean con las aristas de la aurora
o en esos ojos siempre desiguales
que anuncian uno nada y el otro una partida
cuando los charcos dignos y amarillos del vómito de un hombre
cuando entre las fachadas diagonales, desplomadas
al hilo de un regreso, después de cada paso
no viene ya el siguiente, sino el dudar alterno y repetido;
tras el derribo,
con su cortejo plúmbeo de incertidumbre y ruina,
cuando el aullido
cuando paseas del talle de la escarcha
cuando cubierto por la reptante bóveda de cada división
sin resto y sin futuro se aprieta el hueso, el paso
y se acaricia la cadena
con su collar cortante de espadas imperfectas;
hiere la espuela entonces
sientes desagües
sabes del peso de la conga
te entregan documentos, te planean
vas advertido, atado
tan sucio de pensar, de apostatar, de labio
vas desclavado solamente de forma transitoria
e incierto, romo, devastado
recuentas las monedas que relucen y se comen
pensando en carne, anillo, furia, algún cobijo
— las transeúntes, frías —
te das un beso, un pésame y te duermes
ajeno a cualquier otra dignidad que la derrota
Porque mañana, nuevamente,
cuando la noche cale la navaja...
24 MOVIMIENTOS
Anda, camina
échate el año, el mundo,
otra mañana a la tundida espalda
a esa superficie trabajada,
la geografía del hueso
— aplastamiento —
que es secamente humana, blanda
y va agotada
pues carga con sus ojos clavados y que arañan
su voz grabada o burilada a dientes
atada con su pelo y su alma a medias;
añádele también el peso del silencio
y súmale los besos, la memoria
agrégale el deseo, la noche, un día de lluvia
y ese rasgar terrible de uñas recortadas
y mueve el contenido
avanza
...si es que puedes
Anda, camina
aúlla a quien proceda
y goza de un anuncio de dentífrico o de Renfe,
sé competente, amaga una sonrisa
desplázate otro paso
mantén cada opinión
persiste recto
Anda, camina, perro
...si aún tienes cojones
** *
Entonces, descubrirse estupefacto
de nuevo en movimiento
andando con los dedos de las manos
corriendo con los codos y por muleta el vientre
alzando un peso absurdo con la frente y la cadera
sudando los minutos y los meses
— líquidos duros —
y manejando el día, las maquinarias
las caras y otras voces
con el poder terrible del ojo y la rodilla
calmándose la sed con gasolina
el hambre con cartones y bombillas
mientras la boca, el hígado, los fémures
dibujan lunas llenas y las extraen del sueño
para que tú, que relucientes las recibes,
no puedas suponer de dónde vienen
Y el páncreas sonríe, aprieta el paso
y escriben los pulmones a dos manos
y leen voracidades la tráquea y los nudillos,
las venas, las plaquetas y los músculos
ocupan remangados sus puestos de emergencia
Y se pilota el córtex
desde una voluntad feroz e irreversible
dispuesta a barrenar cualquier futuro
cualquier comedimiento entristecido,
para que avance este convoy
que no quiere quedar donde naciera...
Y que hace su camino entonces
surcando y triturando las laderas
haciéndose una zanja abierta, viva
que es, al mismo tiempo,
la máquina, el vagón y la vía férrea
movidos por bufidos de vísceras
que se hacen musculosas y huesudas
al son de un mando interno,
robusto y cabizbajo, aunque inflexible,
sujeto por tendones indomables
que inventan equilibrios,
por la severidad de los cartílagos,
por los muñones habituados
que piden solamente más trabajo
hasta el siguiente corte más arriba
Y la locomotora extraña, preñada de engranajes
brillante de vapores y de orines
de carne lubricada con salivas y por canciones a la grasa
dotada de palancas que se escriben
de bielas empujadas por vapor de sangre hirviendo
con su caldera exhausta,
repleta a pico y pala de heces a presión
alimentada a rabia
avanza en blanco y negro
torpe y sabia
segura, fulgurante y despiadada
por el desfiladero pedregoso de sus nadas
por el viaducto incierto, el túnel
de tantos ojos más, de tantas horas
alzando un claro atardecer enjalbegado
u otra mañana más
— con sus naranjas —
resucitándose en su ser a dentelladas
25 HOMBRE
Circunscribir el oleaje
censar los cúmulos de arena
denominar todas las piedras
cubicar nubes
plegar los infinitos
y entonces pensar rectas que apenas desplegadas
rebeldes se enmadejan en nuevas tramas o espirales,
oscuras a la cifra,
aún inasibles, raras;
eso, los hombres
y esta enteramente su tarea,
la contumacia,
vigías y avizor de lo imposible
que nunca es más de lo pensado
y una provocación que no concluye
Urdir, medir, ansia de escalas,
siempre a calientes dentelladas contra el mundo
ante su arquitectura de número y misterio
con la voracidad que no se aplaca en labio o agua
y buscan más razón y cifra y causa
toda insistencia
en pos del paso más, que siempre alcanzan
aquel que lleva a otro
la terca noria
hacia una nueva luz, nunca apagada
que ajena como un dios siempre insistente clama
— mientras se aleja —
26 NO ES POCO...
No es poco,
seré la planitud
o mi retrato
la terquedad del llano
tan sólo un raro pico azul en la mirada
por lo demás, disuelto, anclado
simple
seré la planitud
o mi retrato
la terquedad del llano
tan sólo un raro pico azul en la mirada
por lo demás, disuelto, anclado
simple
Es más, ya soy mi propia estatua,
una feliz clepsidra quieta
Alrededor,
atisbo vagamente los materiales fatuos de una espera
¡Cantad, creed, cread!
tenéis mi comprensión y mi cansancio
tenéis mi comprensión y mi cansancio
Sed llanamente nada
o nunca enredéis letras
Adorna mi inquietud la sólida paciencia de la arena
me crece el castellano como un hierro
como un peso voraz y responsable,
dadme al final un pliego
un alfabeto
y adusto, tenue y ya sin tiempo, me ordenaré poeta