LIBRO 4º. 

QAPRICHOS

ÍNDICE 

1    Falta vinagre
2    Caudales
3    Relocalizaciones
4    Primer intermedio
5    Delicatessen (Soylent Green)
6    Pascua
7    Juicio parcial 
8    Pan
9    En los teclados bárbaros (0,7%) 
10  Transición (Kermés ibérica)
11  Arcadia
12  Rastro 
13  Desmontajes
14  Donde el poeta increpa con acritud a su musa
15  Fe de erratas




1  FALTA VINAGRE


—Falta vinagre—
dijo en voz baja el rey al cortesano

—Vinagre para el Rey Nuestro Señor—
bisbiseó el Gran Chambelán a un gentilhombre

—¡Vinagre para el Sire!—
urgió el claro varón a un ayudante

—¡Raudo, vinagre!—
mandó el ujier a un ser marmóreo como estatua
que sólido aguardaba en la antecámara

—¡Vinagre, mozo!—
rugió el sirviente a un paje ensimismado
en un juego dudoso de espejos venecianos

Por atrios, antecámaras y salas
bajo las grandes cúpulas doradas
cruzando los dinteles, los vanos, las portadas
surcando inacabables corredores
salvando cornucopias y jarrones
y entre las taraceas, el mar de fililíes
los bustos, las mesillas, los marfiles,
ajenos a retratos, a panoplias, a tapices
subiendo escalinatas
trotando bajo arcos y crujías
por criptas, pasadizos y pasajes
por las pulimentadas arquerías
bajo las bóvedas pintadas
atravesando patios olorosos
por los cansados claustros
y las inacabables explanadas
el gran ejército de voces
de carreras, de visajes
la palaciega horda uniformada
innúmera, lacaya,
llevó el Real Capricho hasta cocinas


                ** *

Una bandeja
un suave encaje
un gran salvamanteles
una campana de metal bruñido
cubriendo la nonada refulgente
                    — cual lágrima o zafiro —
donde rielaba iridescente
el líquido ambarino,
tornaron en relevos presurosos
volátiles, alígeros, solícitos
sobre un complejo mar de malabares
de yemas enguantadas, de equilibrios
portando el Mandamiento de regreso
al Gran Salón de Boca del Ungido

Una gimnasia última, efímera, ensayada
ballet, consagración o halterofilia leve
condujo finalmente la comanda a su destino

— ¡Paso al vinagre de su Alteza! — anunció el paje
— ¡Paso al vinagre de su Alteza! — urgió el ayuda
— ¡Paso al vinagre de su Alteza! — tronó el Grande del Reino

— Sire, el vinagre —
plegóse el chambelán ante el Señor de tantos mundos 

Un guante último, blanquísimo, solemne
movido por eunuco versado en presentar y en descubrir,
perito en el servir y en el estar sin ser que eran su oficio
alzó al fin el telón y desveló el prodigio

E inconcebible, absurdo
más que desorden, negación o duda
peor que una revuelta, república o conjura
burda entelequia, pasmo
desafección, sarcasmo
e insumisión atroz,
provocación, deicidio
puro perfume y luz

                    ¡todo amarillo!

                            surgió medio limón de aquel marasmo




2  CAUDALES


Heráclito,
me zambullí en el mismo río

Igual su fondo avieso, opaco, desleído
parejo el torbellino
idéntico ese flujo que da igual
o es parecido
que arrastra y corre desbordado
y lleva abajo
o allega suavemente hacia el remanso,
el que precede al salto, a la cascada
al vórtice, al barranco
al da lo mismo

E igual resultó el mar
la natación y el bucear, la azuda
la planitud del lago
la orilla y la raíz, sus lejanías,
la rama, el bote,
el arenal que no se alcanzan 

E idéntico el ahogado

Y es más
del mismo clavo aún
colgaba hiriente, idiota,
el mismo salvavidas desdeñado

De juventud, de prisa y convicción armado
salté constantemente al mismo río
donde era todo igual con ser distinto
y cuando no fue así, supo a otro tanto
donde este hombre flotante y otro joven
el mismo y contrapuesto, indistinguibles, uno,
se ahogaban todos juntos, disparejos, sucesivos...

                (Si se exceptúa el reloj, acuático, suizo,
                que de poder hablar te contaría lo mismo,
                filósofo mendaz, viejo bandido)




3  RELOCALIZACIONES


—Y para no poder dejarnos nunca
de este inacabable andar arriba, abajo,
tan polvorientos y tundidos,
desfallecidos siempre por el hambre,
bregando en los trabajos más penosos y esforzados
y entre estas gentes desabridas del Catayo...

¿No se podría, y sin dejar de hacer el bien,
sanando las heridas del cuitado
y protegiendo siempre al desvalido
y rescatando a tristes dueñas de dragones
       (que es animal que abunda en cualquier pago),
buscar fama igualmente y abandonar un día
este herbazal atroz de la Tartaria
las dunas más que un mar de la Mongolia
las peñas pavorosas del Tibete
los puentes de bambú del Irauadi
las ínsulas cien mil de Nueva Holanda
los fuegos y las nieves del Zipango,
doblar la mar por Philipinas
dar en el Qusco, atravesar los Andes
bajar al Marañón de la canela
buscar las Amaçonas y El Dorado
y, recalando al fin en Maracaybo,
zarpar, ¡en buena hora!, en carabela
a platicar con las estrellas y la estela
para venir por La Española y las Açores
a regresar a nuestro buen oficio antiguo
de magos, de gigantes, de molinos...
y al polvo y al sudor de nuestra Mancha
tan vieja, tan sabida y tan lo mesmo,

                                    mi señor don Alonso?—




4  PRIMER INTERMEDIO


[Esposo] 

— Amada, medida ya la aurora
y dicho el día
                (es más, ya repetido)
descritas las espumas,
tomada nota de la escarcha y asumida
ya numerado el todo, o casi a punto,
fotografiado Dios en una playa
                (aunque al anochecer, con luz dudosa)
censada la materia en cada parte
o más exactamente
en cada una de las partes de sus partes escrutada
            — muñecas rusas, quarks, aunque intuidas ya
            antes que Leuwenhoek las atisbara —
amaestrado el caos en ecuaciones,
cribados en cedazo los saberes
y ya clasificados en las cajas para después del holocausto
            (ese vergel perfecto de invertebrados, ratas,
            al cual, Gaia le llaman)
desmenuzado el hombre
y pronto la mujer — acaso — hasta el nivel de la adenina,
un puro andrajo
de centrifugadoras, ciclotrones y de anglicismos informáticos
y en fin, esposa,
habida cuenta de que también hemos amado
tan fieramente hoy
como este leve sobrepeso nos permite,
dime: ¿qué haremos
carentes de misterio, de magia y pretensiones
cuando tras cada día igual se alce otro idéntico
y cada siete veces, sea domingo? —

[Esposa]

— Amado, irnos al híper,
                            ten sosiego —





DELICATESSEN (SOYLENT GREEN)


De ningún modo habrán de llamar hombre
a lo que aquí descansa destripado.
Son proteínas

Su cuerpo es un crustáceo irreprensible
externamente rojo, puntiagudo,
y su frontera interna es este líquido marrón
                —bueyes de mar, de mundo
                escamas simples de sirena—
con el que comulgar garganta abajo
sin más preguntas,
sorber tan sólo y digerir
sin agregar más reflexión
frente al cristal cortante del discurso
de una mejilla y otra en movimiento,
del condumio

El género está fresco y la pitanza es varia
admitan su surtido y su amplitud
su beneficio

Pausados
los ingredientes verdaderos de este guiso
nadan en palanganas primordiales
en esta sopa — el magma dicen los poetas — abundante,
los traen, precocinados,
de los laboratorios del deseo
para clavar a prueba el tenedor, sin otros miedos,
para saborear el ojo asado, este pan nuestro,
o una falange izquierda, en gelatina,
para que el cocimiento atroz
de vigas, de relojes, de pellejos
                                — delicatessen —
descienda por el buche, reconforte
y pueda así seguir con sus funciones
la química templada que sabe poner nombres
que glosa su existencia
y reflexiona, en fin, sobre sí misma

Después, lo verdadero
prosigue el viaje a la cloaca,
cataboliza el rey de lo creado
                                ... y da las gracias

Repítase el proceso, el calendario
el juego es fácil

Al cabo, se llega con la carta lamparienta y resabida
hasta un verdugo gris de gustos parcos
que proporciona untuoso el último babero
que limpia las grasientas comisuras
y ordena desplegar la última cena
que tacha de una lista trasladando
cada amasijo informe, emocionado
                                — horas con carne —
desde un listado a otro
que a los efectos es más definitivo,
y sella el todo, lo firma y lo rubrica:

                — Sea este muerto,
                deshágase el desecho
                surja otro hombre,

                redistribúyanse sin más los materiales —,

                        dictamina

Como bordón final
prende un responso a la última factura
y componiendo un ademán sacerdotal de trascendencia
dispone proseguir con el deshuese:

                    — Siga la cata — ordena iluminado
                    — ¡Sírvanse!, humanos —

Las máquinas de ingesta, intelectivas
vamos tragando y respirando indiferentes
mezclando y remezclando banderías
moléculas, atisbos, radiaciones
y generando informes
los sueños a buen ritmo
fabricando...

Armamos otras máquinas de ingesta
para que el mundo siga siendo
esta pesada lista de raciones:

Aaron, Abel, Acacio, Achab, Adnán
Aemilius, Afrodita, Agripa
Ahino, Aitor, ... Zwinglio...

                                    Etcétera. 

Sus deyecciones





6  PASCUA


— A un bastidor de aluminio anodizado
pulido al esmeril, cortado al láser
leído por escáner para evitar fisuras frías
y prevenir así fatigas materiales y del alma,
tratado con barnices multicapa
contra la corrosión, contra los siglos
y primorosamente perforado y calibrado
con un torno alemán a la milésima
con vástagos y tuercas de titanio (rosca chapa)
probados al calor uno por uno, certificados
con junta homocinética
para absorber el estertor indeseado
y fijación autoblocante en cada pernio
y toma a tierra
y pasta de sellado en juntas móviles
y soldadura en terminales al vacío
y con la imprescindible diligencia
de un capataz limpio y peinado, ario
debidamente estipendiado
armado de un taladro percutor
con un punzón del diez, para tejidos blandos,
dispuesto ya todo el tinglado en cruz, asegurado;

bien se podría fijar Jesús el Nazareno
cumplidamente atornillarlo
y en prevención de algún manejo turbio al tercer día
trienio, siglo o era
llamar a un ciudadano turco
infiel, negro o cualquiera
que le inyectara gas mostaza en el costado,
pues todo ayuda a concluir la obra bien hecha —
 
Dijo un ateo a su mujer, al niño, a la criada,
mientras salían de misa un día de Pascua

                — Esta será, tal vez,
                la principal razón de que no vuelva —


Glosó un cumplido seguidor de una latría pareja
experto en el Talmud y en fijaciones cónicas
en una conferencia en Berkeley que no citó la prensa
y que seguí por Internet
                        mientras cenaba





7  JUICIO PARCIAL

(A Rafael Sánchez Ferlosio, in memoriam) 


— Tomad mi semejanza — dijo

— Creced, multiplicaos
menguad o dividíos,
sed siete mil millones de enemigos
despedazaos la sed, los panes, el cobijo,
mi parte es siempre el todo
la vuestra, un crucifijo —

— Si me debéis la vida
os doy también la muerte,
poseeréis así, por tanto,
la perfección formal del equilibrio —


Y prometió volver, pagado de sí mismo
sangriento, ciego, injusto
ajeno y vengativo...

— Retomaré este ajuar que me es debido,
el tiempo es todo mío
mas los relojes vuestros,
así dividiréis lo por venir y lo venido
y habitaréis dos vidas sin encaje
sin causa, sin objeto, sin sentido,
quiero la carne, el verbo
y cada amanecer que os entregara,
me llevo el agua, el sol, la nieve
los dones excesivos,
tomad los calendarios,
arad, sembrad con ellos, resarcíos —


— Y no olvidéis que me adeudáis los cauces —

rugió el Señor del Sinaí,
llevándose la lluvia entre las fauces

— Queden la sal, la sed, los estiajes
administradlos con vuestra copia absurda de artificios
comed palabras, planos, gravas, engranajes... —

— Mi indiferencia os doy
mi indiferencia os dejo
con lógica y con orden,
oculto tras los números, me alejo —


Y en majestad hierática, homicida,
pagado de sí mismo,
partió para admirarse complacido
en más espejos curvos e infinitos
de tantos otros cosmos, trasmundos y universos, 
dejándonos en cueros
dejándonos en lágrima
dejándonos en légamo y cascajo
                            — luceros de Caín —
                                                  este bosquejo





8  PAN


El pan, autoridades, salvapatrias, amos
siquiera el pan sería oportuno
poderlo contemplar como un deseo, no,
sino como su obligación no negociable

Un pan debidamente instituido
que a cambio de los mármoles que pisan
amasen por principio y por deber del cargo
y administrado al público por ser
la única razón que justifica
el mando revocable que disfrutan

Un pan sin más matices y sin IVA
un pan sin teoría económica asociada
un pan no metafísico o celeste,
de buena voluntad o imaginario,
de triste caridad, escatimado o magro,
sino sencillamente el pan hijo del fuego
y de la obligación de su abundancia,
no de la conveniencia o inconveniencia
ni de la libertad o no de fabricarlo
según el decremento incrementado
repunte, mengüe o pinte magro
junto a otros sortilegios semejantes
por causa de los cuales aconsejen
            — lo sentimos —
el beneficio de vivir agonizando

Un simple pan redondo y sin misterio
de harina, agua, sal y levadura,
un pan por el procedimiento urgente, señorías,
un pan que no se adeude en ningún modo
y si les place, que lo bendiga incluso un hechicero
o se inaugure en los anuncios
como si fuera un tren o una acería,
pero que engorde, acrezca y dé sustento

Un pan que sea el mantenimiento,
también obligatorio, de los viejos
y el pago imprescindible del trabajo

Un pan que traiga ese milagro bajo el brazo
que es el besar y el acunar los niños,
verlos reír, crecer y hacerse hombres

Porque hoy me muero de dolor y de vergüenza,
autoridades, salvapatrias, amos,
por el tener que andar leyendo
a quienes ya sangraban de esto mismo
un siglo, hace dos siglos, hace tres siglos,
en estas líneas mías de arriba
con su insufrible son de antiguas
pero que traen el son,
el deleznable son de hoy mismo,
del medioevo no, del nuevo evo,
de una centuria mal venida de otro tiempo
cuando ayunaban tantos —¡Dios lo quiere!—
desde una cuna atroz hasta el sepelio

¿Qué ciclo, qué sofisma es el comer?
¿Lo sabe alguien?
De la palabra pan, ¿qué no se entiende?

Y el techo, autoridades, amos...
el techo, por igual, sería oportuno
poderlo contemplar como un deseo, no,
sino como la obligación...





9  EN LOS TECLADOS BÁRBAROS (0,7%)

Per quanto voi vi crediate assolti siete per sempre coinvolti... 
                                     
(A la memoria de Fabrizio de Andrè)


En los teclados bárbaros y el aire
y en cada puño almidonado, armado
en el papel moneda
en el que lleva al lazo y apretando
en quien injustamente impide
en quien deniega un pan y aún te lo explica
en el que dicta y además proscribe
en el que pierde la razón sin poseerla
en quien la tuvo y la retiene frío
            — su único trofeo —
y en un púlpito también, y otro quién sabe
            (desde que ardiera Roma)
en cada analfabeto construido
en quienes impedimos que sean blancos
en el legislador de letras huecas
en cada sabio cuya razón sea un número, no carne
y en cada carne que nunca piense en artificio o cifra
            por no ser este oficio de los vates
en la verdad escasa del tribuno
en el mirar del príncipe pretérito y gozante
en cada idioma que se impone y ladra
en cada predio abanderado y bendecido, aullado,
en la conciencia neutra de Oppenheimer
en cada lista de enmendables
y en la opulenta mezquindad
de la seguridad bruñida
en la culpable dejadez de lo evidente
en la vergüenza
y en el futuro que no tienen
y en tanto miedo
y en tanta sed, al fin
y en tanto olvido y tanta hambre que nos deben,
Caín aguarda

Caín aguarda
con orden y en desorden
con fe y con disciplina
con afición y método
y espera
para estrellar de nuevo la quijada
para imponer la bocamanga
para cantar victoria pisando la serpiente
para sembrar más hambre y más miseria
para que tantos sean aparte
y siempre ajenos, alejados, otros
para que siempre sea este nunca que habitamos
para que nunca sea lo urgente
lo justo, ya, hoy mismo,
lo imprescindible en este instante
                                    de inmediato, ahora

Caín acecha ...
porque no necesita excusas
porque no tuvo hermanos, que se sepa,
y porque aguarda en nuestra compañía, lectores,
hermanos míos en Kant, Voltaire y hasta Unamuno
a que hombro a hombro, y tecla a tecla
y tuerca a tuerca
y tú y tú y yo
por Feisbuc y esmarfóun
por transferencia
por hábito adquirido
por Internet y por educación
por sensibilidad artística
por incapacidad también
por sin visado
per interposta persona
y colateralmente, lo sentimos,
y por descuido
y por televisión, mullidamente,
pero por hambre al fin
                (de entre las muertes la más larga y posponible,
                aséptica, pausada, biodegradable, ajena)
matemos por semana unas cien mil personas

Caín ayuda a vernos tan impunes y perfectos,
                —si bien en ocasiones compungidos—
porque hasta los mejores sólo donan
el cero y coman poco de estas bolsas
de estas almas
de estos euros

Caín actúa.
Hitler, Nerón, Pol Pot,
Fernández, Rossi y Brown y Smith y Chang
                                                            y compañía... 

(El año que viene — si Dios quiere — un tres por ciento más,
si las expectativas económicas se mantienen
y efectuando las correcciones estadísticas pertinentes)

Saludos respetuosos.
                            Besos
                                 Cenen





10  TRANSICIÓN

(Kermés ibérica)


El ingeniero, el húsar, la teclista
juntando los muñones musitaban:
— queremos nuestras manos,
             trabajaban — 

Pero el obispo, el rey
el chambelán y el juez
el charlatán
            titubeaban

— Dadnos sólo los índices, las yemas
siquiera los pulgares oponibles
una falange, huellas —

            rogó la comisión
— no se hablará de puños más —
            corroboraban

Pero el ministro, el príncipe, el banquero
el secretario técnico, el verdugo
el tasador y el coronel
            desconfiaban

Pasaba el tiempo
dudaban menos, poco más, apenas nada
y al cabo sonrieron
porque seguían pidiendo aún
            ya no gritaban

Y el arzobispo, el juez, los infanzones
economistas, cortesanos, papas
validos, sabedores y bufones
los clérigos y esbirros
el gran presentador, los escribanos
danzando en corros estatales y perfectos
            canturreaban:

— Tenemos vuestras manos guardadas en los bancos
allí se multiplican
amasan, hacen y no hieren
¿Por qué luchar por ellas,
de qué os valdrán cortadas?
gritadlo, por favor, mucho más bajo,
            negociaremos —



                    ** *

Murió por fin la eternidad de muerte lenta
y sus hechuras convinieron en compartir desigualdades
fueron las partes reunidas
e intercambiaron lenguas, cargos y opiniones
y concertaron las palabras que dirían
marchando a visitar en procesiones
las recortadas manos a los bancos
y a consolar retajamientos y muñones
para certificar su bienestar y buen cuidado

Se urdieron nuevos músicas, seráficas
para danzar conjuntamente los distintos
para imponerse mutuamente
conceptos, bandas, cintas, comisiones
y reiteradamente los culpables perdonaron
a cuantos inocentes suplicaban
quienes agradeciendo embelesados
amputaciones, tajos y ablaciones
certificaron la natural cordialidad de los esbirros
que uncidos a sus puestos
                — previo ascenso —
vieron desafiladas levemente sus tenazas
sus palos de empalar, sus uñas largas
pudiendo apenas emplear las cimitarras
para matar ya poco y suavemente
y casi nada

Se reinventó Babel, los Taifas, la paciencia
y numerosos muertos regresaron
por propia voluntad o por nostalgia
para cambiar de muerte, de paisaje, de pasado
y apostató la práctica totalidad de los vivientes
y flamearon incesantes las banderas
                — diecisiete — a nueva asta
y se escribieron himnos nuevos, otros tantos
reconfirmándose en sus cargos habituales
a sátrapas, mendigos, paridoras y naranjas
                — como de antiguo aconsejaran Lampedusa
                Pero Grullo, Sancho Panza.... —

Y al fin, pagada de sí misma
en posesión de alguna brevedad en la pantalla
de éter toda y de primera plana ungida
de urna, de altavoz y de pasquín nimbada
volvió la comisión donde las gentes
a proclamar la concesión, sin paliativos,
de nuevas huellas digitales y palmares
de variedad de guantes
de anillos a elegir y de dedales
de toda suerte de palancas y manuales
junto a la subvención generosísima de un dedo
                (aunque sin uña)
por cada veinte manos arrancadas

Y desde entonces, cuando duermen
el funcionario, el ciego y la parada
el indomable, el vago
el escribano, el húsar, el tornero
el ingeniero, el trompetista y el pocero
sueñan manos forzudas, diligentes
completas, consistentes, bien nervadas 
palmas enteras, manotazos, puños
y al despuntar más albas lívidas, heladas
tornan ceñudamente a su trabajo
                — los que pueden —
por cuenta de los mismos
eternamente iguales, sempiternos
por siempre y como antes
tan sólo por un pan, por la hipoteca
con su cadena igual en la muñeca
de todos sus cromados refulgente

            mas con la gran tranquilidad que dan los guantes





11  ARCADIA


— Más sabe el Diablo por sabio que por viejo —,

advirtió un ángel de segunda
a un ambicioso arcángel triunfante
que con su celular y su tableta
marchaba a presidir una escogida comisión de querubines
para zanjar en dos cortas sesiones matutinas
                (las tardes, ya se sabe, son sagradas para el padel 
                y para los cursillos de ofimática avanzada)
una querella antigua con el Diablo
                (parigualmente asesorado
                por sus cohortes de abogados y teólogos)
sobre la preterdeterminación del mal
y su influencia en la cuestión del albedrío
más la necesidad de dos principios contrapuestos
e, ítem más, otras cuestiones secundarias
                — a consensuar por delegados paritarios —
sobre tallajes máximos de alas
el lujo y resplandor de las espadas
el aguzado permisible de los cuernos
las composturas adecuadas de los rabos
las longitudes de pezuñas y de garras
una regulación más compensada de incensarios
de nubes de algodón y de las arpas,
y el gasto máximo admisible
en vaharadas de sulfuros
o en emisión de hosannas celestiales;
sobre el reparto de influencias espectrales
las transferencias de maldad y de ambrosías
más la regulación de tentaciones
                — asunto ya del todo improrrogable —
para la captación de tantas almas
que en Internet vagan innúmeras
en soledad, sin rumbo y para nadie

Amén de negociar un cupo ampliado de milagros
y demarcar las potestades del Maligno
en lo tocante a arrendamiento y venta de almas;
una distribución más paritaria de los coros celestiales 
y reducción de los consumos de calderas
                — porque si puede Satanás, el más allá no puede —
de reajustar cohortes de beatos
y turbamultas de demonios a la baja
                — o de privatizarlas, si hallan modo —,
pues son un gasto insostenible para todos,
más del qué hacer ante el descenso pertinaz de invocaciones
y con las almas de los guéis, de las dragquins, de las mascotas
                (hoy por establecer definitivamente si las tienen, 
                 y en caso afirmativo, a quien competen)

Y, cómo no,
— Apaguen los micrófonos, muchachos,
that’s off the record, boys,
materia estrictamente reservada,
sin figurar oficialmente en las agendas respectivas
y a manejar solo en hipótesis —
para tratar de la espinosa sucesión del viejo sádico
cuya salud, por qué negarlo, es claudicante
y hoy solo vaga por su nube idiotizado.

Lo cual a todos ellos grandemente
les preocupa y les tensiona
y da más quebraderos de cabeza
que calcular el número de ángeles
que caben en un chip de veinte petas 





12 RASTRO 


Liquido por derribo
            — urge —
ojos dudosos
palabras donde van faltando letras
cartas de amor total garantizadas
            (toda una vida contra la corrosión, proclaman
            y algunos de los sellos son de Marte),
manos cerradas sobre un cuello
y días de poco usar, dar cuerda y listo,
también cuerpos de hadas, con sus alas,
que les decorarán a precios irrisorios
el butacón de cuero bueno de la sala

Pasen y vean
            — sin compromiso —
¡Descuentos increíbles en la totalidad de los artículos!
Ofertas tres por dos en besos planos
y en lotes de caricias desnatadas, blandas, vacuas,
tan útiles en casos intermedios
para una indecisión, para las dudas,
para un quizás, un cabe o un ya veremos
perfectas en regímenes de pocas amorías
e incluso en la lactancia
            (consulten, por favor, caducidá en la tapa)

También espíritus que encogen
            — descuento el diez por ciento en congelados —
con un surtido completísimo de tallas
más amplia variedad de referencias.

En desamor de todo a cien, primeras marcas,
uno por venticinco, tres por sesenta
y por noventa y nueve
en confección de seis, para donjuanes

Y solamente hoy, ¡oferta estrella!
vestido de altibajo y claroscuro
remato un cuerpo extraño que va y viene
que sólo sabe dar respuestas falsas o pospuestas
causando de seguro gratísima impresión en las visitas
y las delicias de los pequeños reyes de su casa

Liquidación — todo o por partes —
de restos de metrajes escogidos
            (anchos variables)
de pieles de primeras calidades
cobradas en selectas cacerías
en barrios y locales de alto standing,
con mínimos defectos
por roce, desapego o cobardía
modelos full equip en complementos
todos los añadidos y accesorios,
y aun perfectamente depiladas
cuidadas, deslumbrantes, exfoliadas
completas de pestañas, fondo base, manicura,
perfume, fijador y rayos UVA

Precios de fábrica
¡Rebajas de locura!
            De cólera, diría.

Para comunidades y colegios
consulten las franquicias de esqueletos
de almas, nalgas, pubis y endometrios,
            (ofertas 3 x 2 para los jóvenes)
y aun entrelazados, grabados a navaja,
con fecha y firma bien visible en la corteza
liquidación final de corazones, con sus flechas 
            (proceden, sin embargo, de intercambios inseguros
            y no se admitirán reclamaciones)

No olviden consultar las exclusivas
para los más sensibles y poetas:
surtido insuperable de silencios,
olvidos, soledad, desasosiegos
carcomas de esperar tan abundantes
pasajes al Edén (sólo regresos),
pistolas como vulvas, como penes
degustación de hiel, sueños cortados.

Precios de escándalo en proferir últimos gritos
gangas al peso en fugas, en mentiras,
en desapariciones, en ausencias, en huidas,
traiciones, desengaños, despedidas...
¡Comparen, por favor, nuestras tarifas!

Todos los cambios admitidos
contra presentación de las fracturas,
excepto en cartas íntimas lloradas
sudor y escalofríos, peleas a dentelladas
crujir de dientes, lágrimas, quejidos
humores corporales y fluidos. 

¡Remates de final de temporada!
Depósito y señales admitidas
en la totalidad de los artículos.

Y ya en lo personal,
Me aparto para Reyes,
para San Valentín y el día del Padre.
Me entrego sin recargo a domicilio.
Más de sesenta años de experiencia
                                            (demostrable)
Busquen, comparen, toquen...

            ¡Pasen y quiéranme, se lo suplico!





13  DESMONTAJES


Se fueron transformando poco a poco los conceptos
anteriormente hirvientes
después cansados, duros
para acabar en aburridos, cómicos, hirsutos
seguramente ralos, parcos
hueros

Un día partió una be, otro una uve
faltó una hache imperceptiblemente
como una sacudida leve en el esófago, un vacío suave
voló un acento con un golpe de tos
o como gota de sudor que se desprende y no preocupa
huyó luego un después aún más rezagado que su nombre
cada quizás se convirtió en su nunca (aunque gritando)

            — alta entropía, flecha del tiempo,
            como describe un físico el fenómeno —

Lo que era el ser, tan sólido y candente
se transmutaba, en era, en fuese, en no me acuerdo
se hizo el trayecto del siempre hasta el no estar
del sí al no, del cabe hasta el jamás
como está escrito
como caían adverbios y se desdibujaban adjetivos
para dejar cada ojalá en un oj... apocopado
de ascosidad, miseria y rabia
casi ecuaciones
mientras perdían los verbos las raíces
menguando hasta terminaciones desangradas:
                                                    aba, aste, er, ando...
carne sin hueso todo
o meramente un esqueleto mondo
nadas especulares y contritas
descomponiéndose deprisa en cada letra
como para ocupar de nuevo otro lugar en alfabetos
            — esa costumbre — que modifica sinos...

Llegó el invierno y concluyó el trabajo
            — tan cuesta arriba —
y en primavera el texto
quedó definitivamente enteco, adelgazado
intencionado y no, blando, contrito
cual desmontaje, un huérfano
o reordenar piezas usadas de otro olvido

Vine a leer mi amor pretérito, candente
y me encontré este folio aguado
aún descifrable
pero arrugado, sucio, feo, baqueteado
triste


                    ** *

Lo iba a romper, mas reciclé el papel, barrí el cascajo
restañé acentos
ahogué a un tal vez final que agonizaba
y lo dejé morir, tan contumaz, poniendo peros
        — ya no serás quizás, serás seré, ¡yo te lo mando! —
me vi gritándole a un adverbio
y así seguí cosiendo guiones rotos, participios
compuse una raíz, pegué otro verbo
lañé una puntuación
archibaldé un concepto

Paré el reloj los tiempos que hizo falta
pisé el cuello de un no
levanté un quiero
y el casi lo mudé en un por supuesto
y en donde dije no, veremos... cabe...
corté, martilleé, sudé, lijé
y edifiqué este puedo

Y no esperé al séptimo día
            — modestia aparte —
al cuarto concluí el nuevo montaje
y al quinto descansé
                    pedí un vino
                            ...y llegaste 





14  DONDE EL POETA INCREPA CON ACRITUD A SU MUSA


¡Aparta, musa!
No pongas más la mano en mi cabeza
los dedos en mi nuca o, genuflexa,
los labios en mi pene
y olvida ese mal hábito, ¡por Zeus!
de andar siempre atisbando
con gesto maternal y propietario
a cuanto llevo escrito en tus ausencias

¡Aparta, musa!
No te he llamado al ejercicio
de escudriñar estas cadencias
y deja de insistir en que tu nombre,
Melpómene, Terpsícore, Talía...
u otro apelativo prestigioso
que lustre vanamente tus funciones
sea la razón final de mis trabajos

¡Aparta, musa!
No trates de engañarme, no te mientas,
sólo resides por mi causa en estas líneas
por ser mi voluntad o profecía.
Mi escrito es el lugar de tu existencia
y el único en el cual tienes cabida.
Vives en él preñada de mi ensueño
y partirás o quedarás en sus renglones
según decida yo urdir tu día a día

Porque soy yo el poeta, musa,
mi mano, no la tuya, es la que cose
el ser y el existir que te atribuyes
los trazos que te forman son mi esfuerzo
y soy el hacedor de estas hileras
de letras que restallan o suplican
que rezan, que refulgen o te glosan

Tú no eres más que un simple voy y vengo,
no aportas vela o palo a este navío
que llevo a puerto en vilo
sujeto entre las yemas de mis dedos
soplando hacia sus velas,
pues guardo la potencia incomparable
de hacer palabra y carne de mis sueños
la de teñir la realidad de mis periplos
como si fuera un juego y como un niño
o un dios de voluntad inapelable
                            — que es lo mismo —

Y en estos conciliábulos de versos
dibujo, corto y formo, musa,
tu efigie, tu esqueleto y tu vestido
igual que tejo y urdo, corto y clavo
cordajes, pensamientos, metal duro
entallo los maderos y conduzco
el barco, mi muñeca, este listado.
Los callos, el destajo, todo es mío,
igual que estas substancias nebulosas
que tú, ya modeladas por escrito,
reclamas que te adeudo

Mas no eres tú quien arde, musa,
en estas transacciones alternadas
de ausencias, de difuntos y silencios
de abrazos, de canción, de sortilegios
y no eres quien comercia en intestinos
en húmeros, en nervios, en carmines
ni sabes del fulgor, de peso o paso
y no eres tú quien trajo
la claridad doliente a mis espacios

Soy yo quien delimita
con nombres, con acentos, con desvelos
en este mar de vientres y regazos,
de manos que hacen mundos,
si es más amanecer que anochecida
si pesan más las sombras que un reflejo
si el eco de una voz, el sentimiento
ternura y llanto seco, amor, odio u olvido
la estancia y la dulzura, un halo,
el porvenir con sus recuerdos
se harán en estos versos
adverbio o participio,
coraza de metal, arrullo o verbo

Tú nunca has traficado
en el laboratorio de estos hombros
dolientes, poderosos, contrapuestos,
ni filtras la emulsión de días y hechos
desde esta embarcación de laberintos
desde este camarote de naufragios
que ha visto tantos duelos, tantos goces
y que arrojó a los peces tantos vivos

Porque esta es mi prisión y libertad
de entendimientos, el dar y el pedir besos
y en ella se despliegan los rosales
y ritmos, auras, dones, privilegios
y a fuerza de caricias y susurros
esculpo y quiebro rocas, templo aceros
y esta ebullición sin fin de mis adentros
la allego como el tul, como un sendero
al cielo, a los abismos, a tus pechos

Yo puedo matar vivos, besar muertos
resucitar los idos a mi antojo
reír, llorar, cantar ebrio con ellos
vagar por más espacios y otros tiempos
y aun, si así me cuadra, sus opuestos.
Y puedo desmayarme, a mi albedrío,
por la contemplación de tus cabellos
igual que decidir cortarte el cuello

Resido en la palabra, musa,
no en las sedosidades de tus medias
me constituyo en verbo y soy lenguaje,
él es mi autoridad y mi relámpago
y estos son los bosques de mi Olimpo,
desde él puedo formar versos robustos
tallar, cantar los más sutiles o soberbios
los que te harán llorar, soñar, sudar, amar...
los que me adeudo...
pues muevo estos ingenios impensados
y urdo y armo sueños como libros
insultos como clavos
susurro pentagramas, alzo besos
reencarno calaveras, bebo lirios
y excavo pasos a otros mundos
que surten estos versos que te allego 

Te alumbro, te construyo y te doy cuerpo
las veces que te toco en el papel, en el teclado
en carne, olor y pelo o en mi deseo,
soy yo quien te compone, eso me debes,
mi creación te unció a estas líneas
y tu figura, musa, es esta carta,
                                        no tu cuerpo

Por tanto, musa, eres mi hechura
mi súbdita, mi súcuba y mi esclava
vendrás a mi llamada y pacerás
de mi alma, de mi médula y mis huesos
las partes que te indique,
con túnica o sin túnica, lo que hagas,
lo cribará el tamiz de mi gobierno

Yo soy tu autor, actor y narrador
lector, pluma y cuaderno
Simbad, Achab, Solal de los Solal
patrón y capitán de este alfabeto,
señor de mis amores imperfectos,
tú no eres más que un soplo, musa,
y vas en mi bodega de equipaje
donde cordaje, clavazón, vajilla, lastre
galleta, salazón, ferralla o musa
va escrito en los barriles de mi estiba
y tomo o mando abrir el que preciso

No soy de tu incumbencia, musa
no has sido nunca causa
y no eres más que el pálido sin ser
de un ya veremos

Puedes vestirte, y cuando salgas
dirígete al infierno, entórname la puerta
y ve callada

Espero a otras criadas,
                            musa escasa





15  FE DE ERRATAS


En donde dije digo, dejen digo,
ya sé que no es costumbre
que Diego es preferible
y que será una errata, no lo dudo,
pero me gusta así
por pretencioso, craso y suficiente

Por lo demás, hay versos que arreglar
es evidente
les ruego, por favor, que tomen nota:

si ven un mío o un de mí, pónganse ustedes;

donde figure amor, sean comprensivos,
la ofuscación no me dejó pensar nada más sólido:
química, apartamento,
traje de novia, anillo, frac, aniversario...

Si encuentran luz, apaguen
de poco ha de servir en un poema;

donde moleste algún cansar, cansancio, un tan dolido,
añadan simplemente vitaminas;

reloj, tiempo y minutos sobreabundan,
es una plaga insana que acecha en todo el libro.
En su lugar podría decir:
            la tarde lentamente se extendía
            hasta constituir decenio, era,
mas lo taché por malogrado y cursi
aunque tal vez podría valer bostezo
o bien, miren a ver, caldo instantáneo;

caso de tropezar con un vacío o la nada
rellenen hasta el borde de la página
tomando materiales de su gusto,
añadan magma y tornasol, son bien poéticos,
y dejen la mixtura a fuego lento.
Quedará intenso

Por último,
dos correcciones más, irrenunciables,
si ven hoja de estilo, no es precisa
donde aparezca fe, es otra errata

Pocos cuidados más requiere el libro
sólo arrancar las páginas que crean
para confeccionar un cucurucho
donde guardar del mismo lo que gusten
o lo que estimen justo y necesario

Yo, por mi parte,
me quedo con los panes y los peces

                                              y el milagro

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